lunes, 20 de agosto de 2007

Moderando el consumo de perros calientes

En todos los trabajos o, en muchos de ellos, siempre nos encontramos con un personaje al que yo llamo "El hijo de puta". Familiarizándonos con el HP, veremos que se trata de aquel que, aparentemente, no está nada feliz con respecto a que tú trabajes ahí y, de hecho, trata, en cuanto puede, de incomodarte la estadía laboral.

El HP normalmente está ahí por alguna razón que dista de sus facultades profesionales; probablemente ha estado oliéndole los pedos al jefe desde que ingresó y eso lo ha puesto bajo el ala del dragón. Al HP nadie lo quiere, las reuniones de afteroffice se planean a sus espaldas y, si por ahí que el HP tiene un cargo mayor al tuyo, no te queda más que hacerte el loco ¿o no?

En casi todos los trabajos que he tenido, siempre me encontré con un HP que, dependiendo del lugar, podía tener distintas formas como características, y no excluir el sexo. Pero cuando ha ocurrido que no he soportado más al HP de algún trabajo, o pedía cambio de departamento o, en el peor de los casos, renunciaba. A ese HP que puede tener cualquier apellido, a ese Fernandez, Gomez o Gutierrez (no offence, los apellidos son irrelevantes acá), nos da ganas de hacerle una patada de combate mortal al estilo Liu Kang. Escuchar su voz es irritable, su presencia es casi insoportable y sus aires de ganador solo acumulan la furia que genera más y más ganas de decirle lo bien que su madre hace el amor y lo ansiosos que estamos de que visite ese lugar llamado mierda.

foto: el último señor de Chan Chan


1 comentario:

Unknown dijo...

yo no recuerdo muchos HPs, será que soy yo????