domingo, 5 de agosto de 2007

Jack tiene que aprender

En un primer sueño yacía yo frente a una especie de minotauro que, con la mente, me dijo que narraría una experiencia perdida en el tiempo. Así, mientras yo intentaba mirarlo a los ojos y, por alguna razón, fracazaba, empezó:

Ese señor está durmiendo parado en el teléfono, le dije. Ella, con evidentes signos de cansancio (o tal vez ligera ebriedad), abrió sus ojos tanto como pudo, y su mente, junto al parabrisas empañado del auto le hicieron creer, por poco menos de un segundo, que en realidad se trataba de un hombre en terno que habríase quedado dormido junto al teléfono público. Oye! por un momento me la creí!, dijo. Yo solo pensaba en que esa noche las cosas habían tomado un camino, aunque distinto, agradable.

Poco antes me había dicho algo como "I don't wanna go home" mientras la llevaba de regreso a casa, así que decidí estacionar el auto a un lado de la avenida, como para hablar y reir como solíamos hacer por aquel entonces. Esto se siente agradable, me dijo. Yo todavía seguía pensando en qué estaba pasando, tratando de evitar profundizar mucho en el tema para no entrar en un dilema. "Si, en realidad se siente muy agradable".

Esto es un sueño, chica. ¿Y qué vas a hacer para despertarme? Ni se te ocurra peñiscarme. No voy a peñiscarte. ¿Entonces? ¿qué vas a hacer, eh? Dime, ¿qué vas a hacer? -Esto-.

En ese momento desperté y se me vino a la mente la historia de la ropa de baño que se convertía en balsa de rafting.

1 comentario:

Unknown dijo...

esa ropa de baño es mostra!