Hace unos días dejaba a mi madre en el Aeropuerto y me crucé con un desfile de pequeños escolares de un jardín de niños mientras hacía hora en el lado de las llegadas nacionales. De pronto me di cuenta que se trataba de una pequeña parada celebrada por el día del niño. Mi madre, entonces, me hizo acordar de la vez en la que yo hice un desfile similar estando en el jardín. Todos mis compañeros de clase cargaban pequeños carteles alusivos a la fecha, con títulos como "tengo derecho a ser tratado con amor" o "tengo derecho a que mis padres me quieran". Todos los carteles eran muy similares, ya que la idea seguramente había sido de los padres de esos infantes. Yo, sin embargo, había decidido -me cuenta mi madre, pues no lo recuerdo muy bien- aportar mi propia idea (tal vez desde entonces ya quería ser publicista), así que me pasé la noche anterior haciendo mi obra de arte.
Ya en el desfile, muchos de los presentes nos miraban pasar con nuestro cartel en la mano, aunque muchos de esos muchos me quedaban mirando o, mejor dicho, quedaban mirando mi cartel, para luego reirse. Y es que yo cargaba un pequeño banner que decía "tengo derecho a ver televisión". Mi madre me contó que era una manera mía de protestar aprovechando la fecha, ya que un par de días antes no me habían dejado ver la serie Carrusel de Niños.
Ya en el desfile, muchos de los presentes nos miraban pasar con nuestro cartel en la mano, aunque muchos de esos muchos me quedaban mirando o, mejor dicho, quedaban mirando mi cartel, para luego reirse. Y es que yo cargaba un pequeño banner que decía "tengo derecho a ver televisión". Mi madre me contó que era una manera mía de protestar aprovechando la fecha, ya que un par de días antes no me habían dejado ver la serie Carrusel de Niños.
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