Y por accidente, la carta que mi primo menor le escribió a Santa, cayó en mis manos. La curiosidad de saber qué piensa un chico de trece años de hoy sobre las maricadas navideñas, regalos, papá noel y etcéteras, venció mi principio del respeto a las cosas privadas de los demás. Así, tomé con dos de mis dedos la carta, aparentemente arrugada unas cuantas veces antes de ser puesta en el sobre. ¿Será que mi primo pensaba que esas cosas eran de niños y dudó unas cuantas veces antes de enviarla? ¿Será que no tuvo otro pedazo de papel más decente para escribir lo que, por pura coincidencia -lo juro-, había llegado a mis manos?.
De cualquier modo, o leí demasiado lento, o la letra era muy pequeña, o simplemente leí las primeras dos líneas y luego de eso no distinguí mi paso al sueño, prolongando la carta de una manera excesivamente larga. De lo que si estoy seguro, es que luego de esa tarde no volví a pensar en Lorraine. Y todo gracias a una carta a San Nicolás. Quién lo diría.
Y bueno, que ayer me comí un tacu tacu en salsa de camarones que debo repetir pronto (en serio, pronto).
3 comentarios:
prueba el tacu tacu de lentejas con chita de pescados capitales.
para dioses... pecaminosos
Es una pena pappo, por que yo no he dejado de pensar en tí desde aquel "sueño" que tuvimos juntos...
Tu vas a ser mi chica Lorraine! no lo entiendes?! vas a ser mi chica aunque no lo quieras!!
Publicar un comentario