miércoles, 28 de mayo de 2008

Plataforma crítica: los días pasan muy lentos

Papá tiene un caballo sin nombre en algún criadero en la ciudad de Trujillo. Nunca lo he visto y, por lo que escucho, es uno de esos caballos que bailan la marinera.

Me interesó saber más del mismo a raiz de la tarde que pasamos en la casa de campo de unos amigos, hace pocos días. Ahí estaban otros dos de esos caballos cuyo nombre real es “de paso” y no “que bailan la marinera” (pero es que la bailan, pues). Honestamente, solo los había visto en acción en un comercial de Inca Kola, pero no me asombró mucho. Esta última vez, sin embargo, fue un bonito espectáculo musicultural (¿existe esa palabra?) brindado por don Pepe y sus caballos –también por Joche, no hay que quitarle el crédito-.

Realmente siguen la música, pienso, mientras ansío fumar un cigarrillo, ya que me gusta mucho escribir mientras fumo, que en realidad es fumar mientras escribo. El caso es que estos caballos son una maravilla; claro que mucho tiene que ver, asumo, el montador de paso fino. ¿Se necesita preparacón? Supongo que sí. ¿Me prepraré e iré a montar al caballo sin nombre de papá hasta Trujillo? No lo sé, espero que sí y pronto. En fin, las ganas me ganan y debo ir hasta la calle para poder fumar.

1 comentario:

Kari Moscol dijo...

te invito a ver caballitos aquí no más, en el club hipico de la molina. que dices?