jueves, 1 de mayo de 2008

Sobre el cumpleaños de Martinica

Hoy me decidí por un nombre para mi malcriado. A sus cuatro meses de edad ya le empezaba a incomodar lo de chamaco. Supongo que, ahora que ya me ha demostrado lo que puede hacer, no quiere que lo vea más como un pequeño.

Él es todo un varoncito; imponente desde el frente, te mira con ojos de enfado. Pero solo es apariencia, pues lleva un buen corazón. Un poco serio, si, aunque las pocas veces que usa el humor lo hace de una manera efímeramente exuberante, y lo hace solo para cagarme. Sin embargo, me empieza a querer.

Es bien parecido, aunque no muy fotogénico. Gordito, digno portador de una punta agresiva, como dice una amiga. Un poco lento para entrar en calor, pero muy versátil para su peso y tamaño. No es amanerado, pero anda con el trasero firme y parado. Ese es mi Actyon.

Así, dadas sus habilidades, su espléndido torque, su potencia y ¿por qué no admitirlo? Su pesadez, que de la mano con su estética, su color y la percepción que da al mirarlo desde distintos lados, he decidido ponerle el nombre de Panzerkampfwagen, al asociarlo con esa línea de tanques alemanes aparecida poco antes de la segunda guerra mundial.

Por supuesto, el uso de su nombre completo solo está permitido a Pappo. Ante todos los demás, el no-más chamaco se presentará como “Panzer”.

Bienvenu, Monsieur Pancier



imagenes referenciales (no me gustaría ninguno de esos colores, aunque si otra cosilla que vi por ahí).

2 comentarios:

Unknown dijo...

ye! ya fue el bautizo!?

Vitto dijo...

genial..panzer y panzon juntos rodando en el camino..