jueves, 24 de mayo de 2007

Vino, velas y Barry White para Lorena

Hay momentos en los que odio lo que pasa y me odio a mí por ser parte de ese momento. Directo al grano: Cada vez que estoy en alguna “disco” (not a big fan, mis opciones de entretenimiento son un poco extrañas –cítese: parrilladita, reu, bar, off road, paint ball, otros-) y suena una canción tan conocida que la pista de baile se llena totalmente, nunca falta un DJ de mierda que baja todo el volumen en la parte del coro. En ese momento todos viven la letra y la cantan con una pasión tan –a mi parecer- tonta. Son esos instantes en los que me gustaría estar armado con una granada y un rifle con mira; la granada la aventaría a la multitud en la pista de baile –justo en el medio- y luego dispararía con mucha precisión a la cabina del DJ –específicamente a sus manos, para que nunca más vuelva a hacer eso-.

Mencionaré también esos momentos (todavía en la discoteca) en los que suena cualquier canción “bailable”. Supongamos que suena Cara Luna o algo así. Yo entiendo que la estupidez del Axé tenía sus pasitos moviendo el ombliguito y tanta maricada, pero en Cara Luna, como en similares, he visto gente hacer unos pasos/gestos que, en teoría, van de acuerdo a la letra de la canción: Que alguien les diga que se ven ridículos, por favor. Si la canción dice por ahí “pensando en ti” no es necesario apuntarse la frente y luego señalar a la pareja de baile (en serio, no lo es). El “que se vaya” de algún merengue viene con el movimiento de las manitos de las mujeres (te voy a morder la mano con todas mis fuerzas si haces eso conmigo; te dolerá tanto que quedarás traumatizada y no querrás volver a hacer gestos como ese mientras bailas). Que me perdone el Dr. Anónimo que seguramente será el primero en saltar (ese cuñado, no sé por qué me lo imagino clientito de Noctambul, o Saquara, o uno de esos) y ojalá se contenga.

Bitácora del Gimnasio. Día 23

No me ha quedado otra que ir casi inter-diario por el poco tiempo que he tenido; me molesta ver resultados demasiado lentos, pensé que a estas alturas ya luciría como Tarzán. Lo bueno de cada jornada es que cuando termino mi rutina voy derechito al sauna, previa ducha española; soy bacán. Lo malo es que Enrique de mierda, ya ni me habla, no me dice cosas como “sigue”, “a ver”, “¿cómo vamos?”; claro, el enganche era hacerme sentir especial para luego dejarme de lado (carita triste del Messenger). No me importa, sigo afanado. Ps: Spinning apesta, no vuelvo a entrar a ese salón en el que poco faltó para que me diera un paro cardíaco.

3 comentarios:

Unknown dijo...

Vamos pappo, a la cuenta de tres:
TU Y YO ESTAMOS LOOOOOOOCOS DE AMOR!

Debo admitirlo. Yo lo he gritado cuando bajaban el volumen.

Erre dijo...

ves? ves? ¡A eso me refería! Ya lo entendiste. Ahora falta que venga una preciosura con buenos mangos y te obligue, compañero, a bailar y a que te provoque digamos convertir a la disco en otra utopía (con las disculpas a los deudos).

aNdRe$! dijo...

Jaja pero dejen que la gnt viva la canción ps! para eso se crean esos grupitos de mierda y se construyen lugares asi... no? sino todos chupariamos en la hato de erre, y en el baño (MMMFFF)!!