El día de la madre, luego de veintitantos años de existencia, me di cuenta que todos los hermanos de mi abuela comparten sólo el apellido materno. Entonces se me ocurrió preguntar en medio del desayuno familiar el por qué de –para mi- tan extraña situación. Cada uno se da cuenta de los momentos en los que dispara una pregunta que incomoda a todos los presentes, y esos episodios son casi tan bochornosos como cuando rompí mi pantalón en plena bajada de Malbicho en algún quinceañero.
Resulta que, por más que trataron de disfrazar la historia con explicaciones incoherentes y razones llenas de eufemismos, no me quedó otra que darme cuenta de la pura y cruel verdad; mi bisabuela había sido una chica muy movida. Lo que pesa más es la época, porque no es lo mismo ver a una rufiana de hoy en día a ver a mi bisabuela, allá por los años treinta, jugando a la botella borracha con los chicos del barrio.
No me habría importado tanto si no me hubiera enterado que los padres de los hermanos de mi abuela no solo fueron hombres distintos, sino que todos eran casados. O sea, encima de jugadora, mi bisabuela había sido una roba-maridos. Por supuesto, mi abuela defendió la historia de su madre a toda costa, por lo que me reservé unas palabras que estaban dando saltos en la punta de la lengua.
En fin (Delfín, hasta el fin), del pasado –y, sobre todo, de ese pasado- no se puede cambiar nada, y no debería afectarme en lo absoluto ya que, como bien lo sé, mis dos abuelos, además del papá de uno de ellos, fueron tremendos peloteros, por lo que voy a pretender no ser machista por un momento para poder decir: Bueno pues ¿Y?
Resulta que, por más que trataron de disfrazar la historia con explicaciones incoherentes y razones llenas de eufemismos, no me quedó otra que darme cuenta de la pura y cruel verdad; mi bisabuela había sido una chica muy movida. Lo que pesa más es la época, porque no es lo mismo ver a una rufiana de hoy en día a ver a mi bisabuela, allá por los años treinta, jugando a la botella borracha con los chicos del barrio.
No me habría importado tanto si no me hubiera enterado que los padres de los hermanos de mi abuela no solo fueron hombres distintos, sino que todos eran casados. O sea, encima de jugadora, mi bisabuela había sido una roba-maridos. Por supuesto, mi abuela defendió la historia de su madre a toda costa, por lo que me reservé unas palabras que estaban dando saltos en la punta de la lengua.
En fin (Delfín, hasta el fin), del pasado –y, sobre todo, de ese pasado- no se puede cambiar nada, y no debería afectarme en lo absoluto ya que, como bien lo sé, mis dos abuelos, además del papá de uno de ellos, fueron tremendos peloteros, por lo que voy a pretender no ser machista por un momento para poder decir: Bueno pues ¿Y?
foto: Churín 2006
9 comentarios:
La menor idea que tiene que ver aquí tu foto de Churin.
Anyway
Tu bisa a pasado en un solo post, hasta de roba-maridos, jugadoraza, empezando por "rufiana"
Já
Que buena
parece que ese pata recién entra a tu blog, sigue pappo banton que la gracia esta en esos titulos quemados
pappo cuentate la historia de la ropa de baño que se convierte en balsa de rafting
Quién mencionó algo acerca de títulos?
B.
debo admitir que estoy confundido.
já
para que se vea que al final, lamentablemente y de alguna forma u otra, todos terminamos siendo unos hijoputas (sin ofender al estimado banton).
y pues asi sabemos de donde vienen los genes de pelotero del pappo, todo esta en el arbol genealogico jaja..
Jaja otra vez: chevere la historia de la bisabuelita. Ojala mi abuelo hubiese sido pelotero, mas pisao que piedrita en suela de zapato -ptm- jaja
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