lunes, 7 de mayo de 2007

Hell of a week

Como la gran mayoría de gente que conozco, yo también tuve mi época “quinera” durante los últimos años de la educación secundaria. Aunque a decir verdad, en mi caso fue durante toda la secundaria ya que, desde el primer año, me relacioné con gente de todos los grados por pertenecer a una institución del colegio que hasta hoy extraño. Así, desde muy chico ya era invitado a las fiestas –en su mayoría quineañeros- de “mis mayores”.

Recuerdo mi primer quino aunque no recuerdo con certeza el último. Recuerdo, también, que mi época quinera presenció el apogeo de más canciones que ritmos (a diferencia de hoy en día) y que gocé –como muchos amigos- el Malbicho, el Murguero y el Tutá cutá. Ese último era preciso para hacerte el loco pretendiendo hacer los pasos al revés, aunque te pelabas si detrás de ti estaba tu pata. Por supuesto, también odié la Charanga Habanera, los innumerables cuentos de la cripta (“parte dos; chiksmileanovesh, parte dos…) y, sobre todo, el Aló aló brazil (así se llamaba, ¿no?). Me daba cólera ver una coreografía, a mi parecer, tan estúpida como parecida a una asquerosa masturbación a dos monos a la vez.

En los quinos me di cuenta de muchas cosas: Si llegabas pasada la media noche eras bacán, y eras más bacán si te quitabas al final. Eras bacaner (o sea, más bacán todavía) si llegabas manejando tu caña y, por supuesto, eras el bacanest si tomabas y fumabas con toda la cancha y la concha del mundo. De hecho que habían sustitutos de la bacanería, como chaparte a la mejor de tu promoción o, mejor aún, a la prima o amiga buena de alguien; nunca a la dueña del santo porque su papá estaba bien pendiente de todo, pues.

El consuelo de llegar temprano venía de la mano con la situación de la quinceañera fea. En estos casos, cuando la dueña del santo lanzaba su ramito todo iba en cámara lenta; los muchachos agrupados ahí –casi casi a la fuerza y por presión de los adultos- aprovechaban el momento para salir corriendo como si alguien hubiera gritado “granada!”. Hasta hoy recuerdo un quino en el que la ya señorita, que no tenía la culpa de haber nacido poco atractiva (era horrible, pues), lanzó su ramito (¿cómo se llama eso? ¿buqué?) y, cuando todos pensamos que había aterrizado, se pudo ver al ramito ese rebotar entre las cabezas de los chicos unas seis veces antes de caer al suelo; cada rebote venía acompañado con un coro de “wuou!” y yo no sabía si reirme con todas las fuerzas posibles o voltear la cara ante un episodio tan bochornoso y penoso.

Los buenos organizadores de quinos hacían una ceremonia corta y arrancaban la fiesta con una canción de moda; de esa manera nos animábamos todos a bailar. Aprendí que era mejor, en mi caso, acercarme al sexo opuesto cuando la veía de pie, pues una vez me senté al lado de una chica y como Mr. John empecé a coquetearle de la manera más fresca ever, hasta que la invité a bailar y pasé una de las vergüenzas más grandes de esa época; la chiquilla me llevaba, por lo menos y sin exagerar, dos cabezas de altura. No me quedó otra que bailar la pieza y hacerme el loco, aunque esos tres o cuatro minutos fueron exageradamente largos para mí mientras oía las voces perdidas de quienes gritaban cosas como “buena chato”.

Claro, un quino era perfecto para caerle a alguien, ya sea como enamorados en un bonito y romántico rincón de la casa, o a golpes en medio de la bailanza, arruinándole la fiesta a la pobre quinceañera, pero seguramente otro día hablaré de eso.

2 comentarios:

Erre dijo...

Lo peor de los quinos era llegar todo reventado. Todos sabían que lo hacías, a todos les daba miedo eso (pensaban que la hierba te hacía ver monstruos o te convertía en uno)y se les daba por alejarse. Así que en los quince quedaba siempre la "mesa de los pastrulos". Tres o cuatro patas que pedían Marley y nadie les hacía. Claro hasta que las chibolas se embriagan, se acercan y te dicen "Me da curiosidad probar". Los quinceañeros, para mí, fueron excusas para romper picos por montones, jijiji.

Anónimo dijo...

cha que era un tema. cada quinceañero era un vestido nuevo. asi no es pe.