miércoles, 28 de marzo de 2007

Esto que estás leyendo es un título

Por tercera vez en mi vida me perdí haciendo off road ("pucha madre, este compadre no puede dejar de hablar del off road"). Fueron casi dos horas de espera hasta que mi dificultómetro escuchó en la radio -que sólo recibía señal, pero no mandaba- que nos estaban buscando. Para tu suerte (y también para la mía) se había armado un equipo de búsqueda de cinco camionetas que demostró una muy competente habilidad para el desarrollo de actividades SAR (¿Qué es? Search and Rescue).
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En realidad no fue tan malo; al menos no como la vez en la que me perdí con una amiga en los alrededores de un lugar que, aparentemente, era propiedad privada y, qué propiedad. Recuerdo haber visto cartuchos de rifle usados en la tierra justo antes de que aparecieran los dos jeeps escoltando a una camioneta más grande de donde salió un señor a preguntarnos qué estabamos buscando ahí. En ese momento pasó por mi mente la idea de que el narcotraficante aquel (obvio que era un narcotraficante, o algo parecido) nos iba a "dar vuelta" ahí mismo. Después de todo, estabamos en medio de la nada y ¿quién nos encontraría?.
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Mientras el sujeto este se acercaba a la ponderosa para observar el interior con detalle -como quien buscaba algo que posiblemente yo habría tomado y escondido en mi carro- surgió un diálogo que me dejó en claro que ni mi amiga ni yo eramos bienvenidos en ese lugar:

- "¿y por donde podemos salir de acá?"
- "Por donde vinieron"

Allí mismo me acordé de todas las películas en las que el bad guy deja ir a una o más personas y cuando estas piensan que están a salvo y le dan la espalda viene la matanza (la más paja es la del carnicero en Pandillas de New York, cuando aprovecha la media vuelta del alcalde y bang! le clava el machete en toda la espalda). Sudé frío mientras entraba a la ponderosa y nos ibamos de allí, esperanzado en que el cuento de la pareja de recién casados que estaba probando la camioneta nueva llegara al corazón del maleducado dueño de ese cerro donde, obviamente, se habían usado esos cartuchos que vi regados.
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Bueno no sabes lo que pasó después, pero si sabes lo que no pasó, de otro modo no estaría escribiendo esto ¿no?. En fin (varios en-fines he visto en tus historias, Pappo Banton), esta vez, como dije, no fue tan malo; fue más como jodivertido. Esas rayitas que ves al inicio del algunos párrafos no significan nada, por si acaso.

1 comentario:

Unknown dijo...

llevame contigo un dia, pappo!