miércoles, 7 de marzo de 2007

Las dos mujeres que marcaron mi vida

Encontrar gente a la que le guste la Guaraná tanto como a mí es realmente tedioso; por eso no la busco. De cualquier modo, sé que no estoy solo, sé que hay amantes guaraneros distribuidos aleatoriamente en todo el territorio nacional.
De cuando en cuando y, por asociación de ideas, se me vienen a la mente ciertos recuerdos de mi infancia (espero que esto le pase a más gente porque sino me sentiré un anormal). De pronto veo algo, alguna escena en la calle, escucho alguna canción o incluso percibo algunos olores que me hacen sentir, por un espacio muy reducido de tiempo, lo que alguna vez sentí, olí o vi en algún momento de mi infancia. La sensación es super fuerte, pero super corta. Creo tener recuerdos que datan -previo confróntese con "mis mayores"- de hasta cuando yo tenía tres años; aunque muchas veces me dicen "te lo estás imaginando, seguro te lo contamos alguna vez y crees que te acuerdas". Pero no, señores. He llegado a recordar incluso sueños que he tenido cuando muy pequeño. De hecho, el más antiguo de mis sueños -o al menos, yo atino que es el más antiguo- fue una pesadilla en la que, al escuchar el timbre, corrí a abrir la puerta y me encontré con un ALF malvado (así es, el extraterrestre de la serie "ALF", cuyo verdadero nombre era Gordon Shumway -sólo conocedores-). En realidad no debió ser una pesadilla, ya que todo lo que ocurría en ella era que yo me sorprendía al ver a ALF en la puerta agitando los brazos como loco. Pero vamos, para un niño de tres o cuatro años, eso podría resultar aterrador y confuso, y así fue para mi.
En fin, estoy casi seguro de que esa pesadilla la tuve el día de mi cumpleaños, por eso digo entre tres y cuatro años, probablemente mi cumpleaños número cuatro, o qué se yo, pero por ahí. Y recuerdo también la torta, una torta que para mi corta edad se veía muy bonita, blanca con celeste, pero sabía a perro muerto de cinco días. ¿O será que de niños no "disfrutamos" los sabores hasta que tenemos cierta edad? Me pasó con el menestrón, el arroz con mariscos, el café, entre otros. Piensa por un momento en qué no comías de niño o niña porque te parecía horrible, y ahora lo disfrutas o simplemente te gusta.
Si sabes de alguien que goce la Guaraná tanto como yo que se una al grupo "amantes de la guaraná" del hi5. Ajá, eso me recuerda a algo de lo que escribiré en un rato.

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