¿Cómo nos damos cuenta que ya hemos hablado demasiado y es hora de cerrar la boca? ¿Cuándo ha sido la vez en la que peor nos hemos sentido por decir algo que ha acribillado a algún pariente, amigo y demás, obviamente, sin intenciones? A lo que me refiero acá no es a decirle "qué gorda que estás" a la chica sencible y rolliza que se puso un polito veraniego con las inocentes intenciones de llamar tu atención, sino a cuando pecamos de traición-no-intencionada por soltar detalles frente a alguien que no está preparado para recibirlos, o tal vez no permitido de hacerlo. En otras palabras, hablo de cuando cagamos a alguien al decir algo frente a otra persona que "no está supuesta de" oir una palabra del asunto.
Tengo una amiga a la que algunas personas le dicen "Dragón" (Manolo Rojas pregunta gritando: "¿¿¡¡Por qué!!??") porque cada vez que abre la boca es para quemar. Por supuesto, la fémina -al parecer y no estoy totalmente convencido- no lo hace de mala onda, mas de inocente. ¿Qué será?.
El caso es que en varias oportunidades he sentido que he dicho algo que, en teoría, no debí decir. Como cuando pregunté por qué todos los hermanos de mi abuela compartían solo el apellido materno y mi primo menor (y, de hecho, yo también) se enteró de las andanzas de la bisabuela ¿Y qué culpa tengo yo de haber sido involucrado en episodios de mentira sin saberlo? ¿Y qué culpa tengo yo de ser un extra en alguna operación sorpresa de la cual ni siquiera soy consciente de estar participando? Ni modo, pues. De hecho, no me gusta taparle cochinadas a nadie, y me engaño a mi mismo eludiendo la moral y cualquier dilema que aparezca en frente al pensar que, simplemente, no es asunto mío. Tampoco me gustan las sorpresas; al menos no recibirlas, aunque de igual modo casi siempre arruino las que yo planeo.
A las chicas les pasa más seguido, creo. En casos extremos, poco a poco se desubre a la traidora intencional del grupo y termina siendo expulsada del clan. Abajo América!
Tengo una amiga a la que algunas personas le dicen "Dragón" (Manolo Rojas pregunta gritando: "¿¿¡¡Por qué!!??") porque cada vez que abre la boca es para quemar. Por supuesto, la fémina -al parecer y no estoy totalmente convencido- no lo hace de mala onda, mas de inocente. ¿Qué será?.
El caso es que en varias oportunidades he sentido que he dicho algo que, en teoría, no debí decir. Como cuando pregunté por qué todos los hermanos de mi abuela compartían solo el apellido materno y mi primo menor (y, de hecho, yo también) se enteró de las andanzas de la bisabuela ¿Y qué culpa tengo yo de haber sido involucrado en episodios de mentira sin saberlo? ¿Y qué culpa tengo yo de ser un extra en alguna operación sorpresa de la cual ni siquiera soy consciente de estar participando? Ni modo, pues. De hecho, no me gusta taparle cochinadas a nadie, y me engaño a mi mismo eludiendo la moral y cualquier dilema que aparezca en frente al pensar que, simplemente, no es asunto mío. Tampoco me gustan las sorpresas; al menos no recibirlas, aunque de igual modo casi siempre arruino las que yo planeo.
A las chicas les pasa más seguido, creo. En casos extremos, poco a poco se desubre a la traidora intencional del grupo y termina siendo expulsada del clan. Abajo América!
3 comentarios:
Por qué no tienes linkeado el blog de la bruja? yo quiero el blog de mi bruja!!!
la bruja tamb tiene blog?
si tengo blog... y solo quiero acotar que aunque me llamen Bruja, no veo la mente, el futuro ni otras cosas parecidas. Soy una simple mortal.
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