Desde muy joven me he visto envuelto en distintas peleas contra animales. No es que lo haya buscado pero las circunstancias me ponían en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Recuerdo que todo empezó cuando tenía unos siete u ocho años de edad; por esos días era común "debutar" peleando contra algún compañerito lacra del colegio. En mi caso, sin embargo, fue contra un Pavo Real (literalmente: un ave de esas que tiene una cola como abanico). Dado el contexto cronológico, mi tamaño de aquel entonces no difería mucho al de mi oponente, así que cualquiera pudo haber dicho que la cosa estaba reñida. No obstante, creo que gané, no sé. Pero de haber conocido esta frase por esos días, cuando me preguntaron si me habían pegado, habría respondido: "debiste ver como quedó el otro". Si pues, el pavo me hizo mierda; pero yo lo hice más mierda porque se quedó cojo y yo no (aunque sí me hizo llorar el desgraciado).
Otra ocasión que recuerdo fue ya más adelante, cuando iba a la secundaria. Un día, durante el refrigerio, se me ocurrió ir a hacer nada (o sea "webear") por el lado del estadio y pasé por el lugar donde (ahora que me pongo a pensar, no tengo idea por qué razón) habían unas alpacas. Por supuesto, yo quería estar tranquilo; nunca fui de los pleitistas del colegio. Así que pasé muy cerca al grupo de estos auquénidos y creo que una de ellas me la tenía jurada, porque apenas le di la espalda se me vino encima (mismo ataque "bad guy" que puse por ahí, anteriormente), y empezó la confrontación que, de no haber sido por la ayuda de mi -por aquel entonces- fiel amigo Renzo, la alpaca me habría molido a patazos.
Así como esas dos perlitas he tenido varias en toda mi vida; entre perros, ratas (me gusta molerlas a patadas), cobradores de combi y uno que otro animal raro de dos patas. Pero debo admitir (ya que MU lo hizo humillantemente público por ahí hace como un año) que hay un animal al que, por irónico que suene, "me le arrugo": Las arañas. Le tengo miedo a las arañas (Banton Mariposa) y, hace unos días, creí recordar el momento en el que ese miedo empezó: La noche que vi la película Aracnofobia, allá por 1993.
Me pregunto, ¿Por qué le tengo miedo a un animalito que debe tener un tamaño mío en escala 1/800? No lo sé, pero cuando veo una araña le pido a quien esté conmigo que la mate, y si estoy solo me armo de valor -misma escena en la que Goerge McFly se decide a meterle un puñetazo a Biff (ver foto al final)- y la aplasto by any means, lo que incluye usar zapato, libro, revista, espalda de tu hermana, etc. Lo malo de matarla es que, en mi cabeza, las arañas son vengadoras. Por cada araña que mato (y repetir la palabra "araña" mientras escribo hasta me incomoda) se me aparecen dos o tres en los siguientes días y, lo peor de todo, que lo hacen en los lugares en los que menos quiero encontrarlas: Mi cuarto, el baño, la cosina, y así (de hecho, lo peor de todo no son los lugares, sino las circunsancias en las que me las encuentro).
Como siempre dice la Señorita Rizos (o sea nunca lo dijo, antes), si ves telerañas trae un baygon, si ves una araña, corre, Banton.
_
No hay comentarios.:
Publicar un comentario