- ¿Bueno? Contesté con algo de sueño por la hora.
- Pappo, ganamos el Ojo, huevón.
- ¿Negro? ¿El Ojo de Iberoamérica?
- Si, huevón. Puta, Pappo, ganamos el ojo, tío.
- Negro de mierda, ¿me estás hablando en serio?
- No te estoy floreando; me acabo de enterar y me voy a Buenos Aires con Rolo a recibir el premio.
Mientras el negro terminaba de darme todos los detalles de su logro como creativo me di cuenta que ese era su punto de inicio para crecer sin que lo detengan. Algo simple, una idea sin tanto trabajo visual, sobria, directa y “original” había traído como resultado que Giancarlo “El negro” y Rolando, su dupla creativa, ganasen un premio dentro del aclamado concurso –en el mundo de la publicidad, claro está- del Ojo de Iberoamérica.
Para ese momento El negro y yo aún éramos alumnos en la universidad. Una universidad que, por encima de lo positivo que tenía, decidió no auspiciar a la dupla ganadora para que, al menos, puedan presentarse a recibir ese premio que tanto orgullo les daba, me daba, nos daba a varios publicistas que compartíamos aulas con ellos.
Anteriormente, cuando me juntaba a conversar con el negro en las horas sociales del campus, siempre hablábamos sobre ir lejos en las áreas a las que apuntábamos. Yo le decía al negro que no parara hasta conseguir un León de oro, y en retribución él me alentaba a conquistar Nueva York con el Grand Medal que muchos productores publicitarios buscan. Por supuesto, el negro se adelantó en el camino a la fama publicitaria cuando, luego de un tiempo, lo llamaron a participar -junto a Rolando, por supuesto- como dupla creativa en una prestigiosísima agencia de publicidad internacional con sede en Singapur. Le va muy bien, por lo que oigo, aunque asumo que extraña mucho esta ciudad. Y de pronto, me pongo a pensar ¿Será que lo mismo pasa con Diego, otro amigo al que una trasnacional de productos envió para Panamá con un bonito puesto en Marketing? ¿Será que Mú también extrañará esta ciudad a pesar de tener el contento del amor junto a un diploma de maestría europeo? ¿Y qué será de Sandy, la buena, que anda por los Stamford, al igual que Adhemar, que pasó de MTV a alguna agencia de publicidad en los Miamis? Desde acá solo me queda desear éxito para todos ellos. Qué bueno.
- Pappo, ganamos el Ojo, huevón.
- ¿Negro? ¿El Ojo de Iberoamérica?
- Si, huevón. Puta, Pappo, ganamos el ojo, tío.
- Negro de mierda, ¿me estás hablando en serio?
- No te estoy floreando; me acabo de enterar y me voy a Buenos Aires con Rolo a recibir el premio.
Mientras el negro terminaba de darme todos los detalles de su logro como creativo me di cuenta que ese era su punto de inicio para crecer sin que lo detengan. Algo simple, una idea sin tanto trabajo visual, sobria, directa y “original” había traído como resultado que Giancarlo “El negro” y Rolando, su dupla creativa, ganasen un premio dentro del aclamado concurso –en el mundo de la publicidad, claro está- del Ojo de Iberoamérica.
Para ese momento El negro y yo aún éramos alumnos en la universidad. Una universidad que, por encima de lo positivo que tenía, decidió no auspiciar a la dupla ganadora para que, al menos, puedan presentarse a recibir ese premio que tanto orgullo les daba, me daba, nos daba a varios publicistas que compartíamos aulas con ellos.
Anteriormente, cuando me juntaba a conversar con el negro en las horas sociales del campus, siempre hablábamos sobre ir lejos en las áreas a las que apuntábamos. Yo le decía al negro que no parara hasta conseguir un León de oro, y en retribución él me alentaba a conquistar Nueva York con el Grand Medal que muchos productores publicitarios buscan. Por supuesto, el negro se adelantó en el camino a la fama publicitaria cuando, luego de un tiempo, lo llamaron a participar -junto a Rolando, por supuesto- como dupla creativa en una prestigiosísima agencia de publicidad internacional con sede en Singapur. Le va muy bien, por lo que oigo, aunque asumo que extraña mucho esta ciudad. Y de pronto, me pongo a pensar ¿Será que lo mismo pasa con Diego, otro amigo al que una trasnacional de productos envió para Panamá con un bonito puesto en Marketing? ¿Será que Mú también extrañará esta ciudad a pesar de tener el contento del amor junto a un diploma de maestría europeo? ¿Y qué será de Sandy, la buena, que anda por los Stamford, al igual que Adhemar, que pasó de MTV a alguna agencia de publicidad en los Miamis? Desde acá solo me queda desear éxito para todos ellos. Qué bueno.
2 comentarios:
gracias por tus deseos escondidos en un blog. alucina que el negro y rolo están en amsterdam tambien (cre que en wieden kennedy). si hablas con ellos, que me busquen, coño, que yo ando acá.
Mis deseos son así de escondidos, tal y como son mis sentimientos y mi blog. Sé que la dupla está en WK, pero me extraña que no se hayan juntado aún. Mándales, pues, un correo, enseguida y salgan a comer un happy cake en mancha. "No me calles".
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