jueves, 23 de octubre de 2008

Dylan, te toca

Los taxistas son conocedores, no hay duda. Recuerdo que Boris Dimitrijevic lo anunció en la primera clase de los fundamentos del Marketing. A mi, personalmente, me pareció una broma estúpida en su momento, pero hoy me doy cuenta que son, en efecto, los taxistas, a quienes deberíamos acudir para entender las cosas mejor que con el doctorísimo Arellano. Son los taxistas las personas indicadas para contestarnos inquietudes sobre la distribución de las nuevas clases socio económicas en la gran Lima. Son los taxistas quienes están en una mejor posición para preguntarles si el niño travieso de la televisión se convertiría en el niño travieso del país con las próximas elecciones. Y por supuesto, son los taxistas las personas indicadas para preguntarles cualquier dirección (jaime dice: "por mi mare que esos huevones saben todito, on").

Y ya no sigo porque este es un día de mierda y no tengo, más, ganas de escribir sobre una repentina pero super interesante historia de amor sucedida en un taxi de esta, la gran ciudad. Fin.

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