La nueva programación del cable no es, para nada, de mi agrado (o sea, me llega al cohete). Lo que más me molesta es que "una conocida marca de servicio de televisón por cable" (el disimulo al triste estilo periodístico para no hacerle publicidad), hace de las suyas siempre que puede, o quiere, o debe, o algo más que termine en una e. El caso es que cada cierto tiempo alteran el orden de los canales y nadie se digna en pedirle permiso a Pappo Banton, un fiel amante de la costumbre cama-y-control-remotesca que se ofuzca al no encontrar su HBO en el canal de siempre (tangalanga dice: ¡andá dormir maricón!).
Me cuesta mucho tiempo acostumbrarme a la nueva programación y, cuando finalmente lo hago y puedo pensar que la relación con el televisor va bien, me cambian las cosas (y encima creo que me van a cobrar más dinero por eso). Diablos. Nickelodeon (porque Nick@nite es para adultos) ha cambiado de lugar unas seis veces en cuatro años. ¿no es, acaso, indignante? pero ¿por qué lo hacen? sáquenme de la duda (tangalanga dice: sacame la duda, y las porongas me sacuda).
Empiezo a dejar de sentirme cómodo con todo esto y veo un mercado que, aunque algo competitivo, aún es ligeramente atractivo, y por lo tanto no me resulta del todo convincente como para hacer todo el trámite del cambio. Escucho mucho sobre la nueva era digital; mejor señal, audio y video, pero todo se ha diversificado tanto que me siento viejo -y más viejo cuando los niños hablan de una tal Ana Montana o algo así-. ¿de qué me sirven tantos canales? no voy a verlos todos, claro está. Lo único bueno (buenísimo, de hecho) es que he oído que Infinito ha vuelto, y como yo era un super fanático de ese canal y sus programas interesantones aunque de bajo presupuesto, siento que algo de mi infancia vuelve a mi (junto a los recuerdos de Magic Kids, la Casa Voladora y el Fantasma Escritor).
Me gustaría que tangalanga le haga una llamada al señor gerente de Marketing de la compañía de cable y le haga un seguimiento como el que le hizo a Octavio, el dueño del gimnacio al que molestó por teléfono durante más de diez años.
Me cuesta mucho tiempo acostumbrarme a la nueva programación y, cuando finalmente lo hago y puedo pensar que la relación con el televisor va bien, me cambian las cosas (y encima creo que me van a cobrar más dinero por eso). Diablos. Nickelodeon (porque Nick@nite es para adultos) ha cambiado de lugar unas seis veces en cuatro años. ¿no es, acaso, indignante? pero ¿por qué lo hacen? sáquenme de la duda (tangalanga dice: sacame la duda, y las porongas me sacuda).
Empiezo a dejar de sentirme cómodo con todo esto y veo un mercado que, aunque algo competitivo, aún es ligeramente atractivo, y por lo tanto no me resulta del todo convincente como para hacer todo el trámite del cambio. Escucho mucho sobre la nueva era digital; mejor señal, audio y video, pero todo se ha diversificado tanto que me siento viejo -y más viejo cuando los niños hablan de una tal Ana Montana o algo así-. ¿de qué me sirven tantos canales? no voy a verlos todos, claro está. Lo único bueno (buenísimo, de hecho) es que he oído que Infinito ha vuelto, y como yo era un super fanático de ese canal y sus programas interesantones aunque de bajo presupuesto, siento que algo de mi infancia vuelve a mi (junto a los recuerdos de Magic Kids, la Casa Voladora y el Fantasma Escritor).
Me gustaría que tangalanga le haga una llamada al señor gerente de Marketing de la compañía de cable y le haga un seguimiento como el que le hizo a Octavio, el dueño del gimnacio al que molestó por teléfono durante más de diez años.
1 comentario:
pappo... tú y yo.... BROTHERS
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