Aunque gordo, nunca dulcero. No soy de aquellos con antojitos de tres leches, tartaletas u otras maricadas (por ahí leí que el hombre nunca debe saber nombres de postrecitos o, de lo contrario, es una mariposa total). Eso si, cuando a mi padre se le da por preparar el tan conocido arroz con leche peruano, no me pierdo una. Y es que en mi familia, existe la buena mano en la cocina. Mi abuela, no la Emilia, sino Leonor o, como la llamamos sus descendientes, "Chochín", tiene una mano que parece haber sido bendecida por Lord Cooker, the Second. Mucha gente dice "nadie cocina como mi abuela"; la diferencia es que en realidad nadie cocina como la mía. Su legado no lo ha pasado entero, aunque por partes. Mi padre, su hijo mayor, cocina una o dos veces al año, pero cuando lo hace... mejor dicho. El arroz con leche es más frecuente, pero igual de rico.
Y bueno, que pappo también cocina y por ahí se dijo que no lo hacía nada mal. De hecho, oficialmente solo sé hacer cuatro o cinco platos distintos, aunque off the record soy un científico experimental de vez en cuando y, modestia aparte, mis invenciones no quedan mal (casi nunca). Mi especialidad es esa pasta con un acompañamiento cuyo nombre informal es "Tallarines Pappo". Pero debo admitir que la receta fue copiada y alterada de una brazilera que le debía la obra entera a su abuelita.
En fin, sé que cuando me case, así tenga una cocinera en casa, necesitaré que mi esposa haga de las suyas con los ingredientes. Y es que Pappo cae por la boca; las menos agraciadas ya tienen una oportunidad (obvio que no, nadie queda mejor en el top de mi helado que esa Cherrylicious que lleva una flor junto a su nombre).

ps: La foto original es con Pappo pero no quiero alarmar a nadie así que mejor pongo a mi extra.
Y bueno, que pappo también cocina y por ahí se dijo que no lo hacía nada mal. De hecho, oficialmente solo sé hacer cuatro o cinco platos distintos, aunque off the record soy un científico experimental de vez en cuando y, modestia aparte, mis invenciones no quedan mal (casi nunca). Mi especialidad es esa pasta con un acompañamiento cuyo nombre informal es "Tallarines Pappo". Pero debo admitir que la receta fue copiada y alterada de una brazilera que le debía la obra entera a su abuelita.
En fin, sé que cuando me case, así tenga una cocinera en casa, necesitaré que mi esposa haga de las suyas con los ingredientes. Y es que Pappo cae por la boca; las menos agraciadas ya tienen una oportunidad (obvio que no, nadie queda mejor en el top de mi helado que esa Cherrylicious que lleva una flor junto a su nombre).

ps: La foto original es con Pappo pero no quiero alarmar a nadie así que mejor pongo a mi extra.
1 comentario:
felizmente un extra mi dear pappo
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