Mi pequeña notebook se acercaba a su cumpleaños número tres. En tan poco tiempo había hecho maravillas con ese motor que, de Premium, ahora se había vuelto Standard debido a los avances tecnológicos agigantados (yo creo que sigue siendo una fierita).
El hecho es que hace unos días tuve que formatearla de forma destructiva para recuperarla de un mal, aparentemente, incurable. En otras palabras, le hice una especie de bajada de motor y, por ende, perdí todo lo que había en ella (a excepción de unas cuantas perlitas que logré salvar a tiempo). Y es que resulta que algún hijo de un tren cargado de cien vagones repletos de putas me mandó un correo con algún archivo infectado que me jodió toda la máquina. Claro, más estúpido fui yo al abrirlo, solo que no sé en qué momento pasó, normalmente me cuido más en ese aspecto que en las relaciones sexuales.
En fin, la pequeña anda como nueva y está virgen de nuevo, aunque no tengo una sola canción (bueno, tengo “palitos” que pude bajarme de mi propio blog –vergonzoso-) y la idea de recolectarlas de nuevo me causa tanta flojera como ponerme un par de medias -qué flojera!- (de hecho, esa es una de las razones por las cuales prefiero el verano; andar con sandalias todo el tiempo).
Ahora, no quiero bajar el Kazaa Lite, ni el Ares ni tanta maricada p2p que anda suelta en internet porque eso te hace más propenso a adquirir alguna mierda que te tumbe el sistema (de nuevo). Por eso he decidido buscar un mercado y comprar varios CDs de Mp3s para sacar la crema de cada uno. Sé que la colección llegará a ser casi casi tan buena como los treinta gigabytes de sólo música que tuve alguna vez.
¿Qué función le damos al dedo meñique de la mano derecha? No muchas ¿Verdad?
El hecho es que hace unos días tuve que formatearla de forma destructiva para recuperarla de un mal, aparentemente, incurable. En otras palabras, le hice una especie de bajada de motor y, por ende, perdí todo lo que había en ella (a excepción de unas cuantas perlitas que logré salvar a tiempo). Y es que resulta que algún hijo de un tren cargado de cien vagones repletos de putas me mandó un correo con algún archivo infectado que me jodió toda la máquina. Claro, más estúpido fui yo al abrirlo, solo que no sé en qué momento pasó, normalmente me cuido más en ese aspecto que en las relaciones sexuales.
En fin, la pequeña anda como nueva y está virgen de nuevo, aunque no tengo una sola canción (bueno, tengo “palitos” que pude bajarme de mi propio blog –vergonzoso-) y la idea de recolectarlas de nuevo me causa tanta flojera como ponerme un par de medias -qué flojera!- (de hecho, esa es una de las razones por las cuales prefiero el verano; andar con sandalias todo el tiempo).
Ahora, no quiero bajar el Kazaa Lite, ni el Ares ni tanta maricada p2p que anda suelta en internet porque eso te hace más propenso a adquirir alguna mierda que te tumbe el sistema (de nuevo). Por eso he decidido buscar un mercado y comprar varios CDs de Mp3s para sacar la crema de cada uno. Sé que la colección llegará a ser casi casi tan buena como los treinta gigabytes de sólo música que tuve alguna vez.
¿Qué función le damos al dedo meñique de la mano derecha? No muchas ¿Verdad?
3 comentarios:
go pappo
virus?
oh...
i'm a mac, you are a pc
galerías brazil nomá... o esos mp4 con las más toneras del 2007. En cuanto al dedo meñique de la mano izquierda, para rascarse la oreja (única función encontrada hasta el momento, y creo que marcar la letra A y el shift en el teclao)
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