lunes, 10 de noviembre de 2008

El Cantante (por Hector "La Voz")

Parado a ochenta metros de ella, no podía distinguir facciones ni detalles de su rostro. Pero fue mágico a pesar de la distancia; su postura, su vestimenta, su cabello y la forma en cómo sostenía ese bajo eléctrico me hicieron verla de una manera muy especial. Estoy enamorado, le dije a Cherry. Todo eso,por supuesto, resultaba tan gracioso como momentáneo. Había un cierto je ne sais quoi en ella que me atraía mucho e hizo que la mirara fijamente durante casi todo el concierto. Para mi buena fortuna -y ese era el lado pícaro del asunto- no llegué a verle la cara a través de las pantallas sino hasta el final, cuando la presentaron para la despedida grupal.

Yo tenía todas las intenciones de fijarme, casi exclusivamente, en la producción del show más que en otra cosa, y seguramente la magia vino acondicionada por todas las luces, el humo y esa enorme pantalla que jamás había visto en ningún evento. No era, por supuesto, una atracción sexual ligada a las hormonas, sino algo más conceptual y tierno. Estoy seguro que si la hubiera visto en fotos, en internet, en la calle en un día cualquiera, con jeans y sin su bajo eléctrico ni siquiera habría volteado a mirarla. Pero esta vez, el momento y las circunstancias apuntaban a ella de una forma en la que reflejaba una imagen de mujer que simplemente hicieron que me detenga a mirarla con dulzura. Mi chica toca el bajo allí arriba, decía en son de broma.

La he buscado en toda la internet y finalmente la he encontrado. Pero ya no la veo del mismo modo en el que la ví aquél día del concierto, y es que fue magia, aunque magia de una noche, solamente. Pappo dice: pero magia al fin y al cabo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

YA MUCHO YA!!!!!!!!!! grrrrr...