lunes, 23 de junio de 2008

Sobre el hombre murciélago y demás super héroes

Una de las canciones que más me ha gustado alguna vez es, con certeza, aquella que la generación de mi padre asocia con la serie de televisión del Avispón Verde, o algo así. Me refiero a The Flight of the BumbleBee; una verdadera joyita de la música mundial que, como tal, ha sido arreglada, modificada e interpretada por una treintena de instrumentos musicales a lo largo de la historia.

De todas maneras encontraremos una versión de The Flight of the BumbleBee para guitarra, otra para piano, una para violín y es lógico que la lista podría seguir hasta necesitar la presencia del etcétera.

De cualquier modo (y cómo me gusta esa expresión), el vuelo del abejorro –o como se traduzca mejor- es, sin lugar a dudas, una de esas cosas que el mundo vio nacer de una forma tan desconcertante como positiva. Es como si su creador, Nikolai Rimsky, hubiera sido preparado y enviado por un ser superior (algo como Victor Krebs) desde el futuro, para que escribiera ese maravilloso intervalo que, hoy por hoy, tiene demasiadas versiones.

Hoy me topé con una versión más. En realidad lo hice hace ya un par de meses.



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