Comenzando estas líneas con la idea de que Barbie Malibú no es sino una especie de drag queen de la periferia de la ciudad, debo expresar ciertos pensamientos sobre un asunto específico lo antes posible.
Es ya sabido que Perú está buscando ser la casa anfitriona para las Olimpiadas en un futuro no muy lejano; pero eso no me importa, realmente. Ni siquiera sé por qué lo mencioné; no tiene nada que ver con lo que quiero escribir.
De cualquier modo, estoy un poco preocupado con respecto a la mala suerte que he venido teniendo las últimas veces que he adquirido películas de supuesto terror o suspenso. A excepción de la última compra, los “films” de esos géneros que tanto me gustan me han causado un malestar de desagrado y desepción comparable solo al pésimo montaje de escena del que personalmente creo haber sido víctima hace muy poco por unos supuestos hermanos Ferco (¡tigre blanco!).
Algunas de las porquerías que he comprado, creyendo inocentemente que se trataban de buenas películas dadas sus prometedoras imágenes en la caja, ya las he regalado. Títulos como Diario de los muertos, Treinta días de noche (una reverenda mierda que solo Walter podría calificar como “la mejor del año”) y El despertar del diablo (las dos) me han puesto de mal humor en distintas oportunidades. Creo que es el castigo por comprar discos piratas (los discos piratas SI se ven bien, tú como padre... ese es tu problema).
En fin, ahora trato de prevenir esos momentos de desepción preguntándole a Iván si lo que me vende es buen material, si lo ha visto y, por supuesto, cuál es su opinión sobre el mismo.
Es ya sabido que Perú está buscando ser la casa anfitriona para las Olimpiadas en un futuro no muy lejano; pero eso no me importa, realmente. Ni siquiera sé por qué lo mencioné; no tiene nada que ver con lo que quiero escribir.
De cualquier modo, estoy un poco preocupado con respecto a la mala suerte que he venido teniendo las últimas veces que he adquirido películas de supuesto terror o suspenso. A excepción de la última compra, los “films” de esos géneros que tanto me gustan me han causado un malestar de desagrado y desepción comparable solo al pésimo montaje de escena del que personalmente creo haber sido víctima hace muy poco por unos supuestos hermanos Ferco (¡tigre blanco!).
Algunas de las porquerías que he comprado, creyendo inocentemente que se trataban de buenas películas dadas sus prometedoras imágenes en la caja, ya las he regalado. Títulos como Diario de los muertos, Treinta días de noche (una reverenda mierda que solo Walter podría calificar como “la mejor del año”) y El despertar del diablo (las dos) me han puesto de mal humor en distintas oportunidades. Creo que es el castigo por comprar discos piratas (los discos piratas SI se ven bien, tú como padre... ese es tu problema).
En fin, ahora trato de prevenir esos momentos de desepción preguntándole a Iván si lo que me vende es buen material, si lo ha visto y, por supuesto, cuál es su opinión sobre el mismo.
2 comentarios:
a mi me gusto la pela "EL orfanato" facil te gusta.. y por cierto la invitacion al club hipico sigue en pie. tu diras.
el diario de los muertos no es taaan mala.
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