jueves, 22 de noviembre de 2007

Imation: La guerra de las niñas

Hace ya unos años, en mi cabeza y, con motivo de visita, logré situarme en un vuelo de Varig con destino a Brasil. Mi único objetivo, en el fondo, era ver pasar a la Emperatriz por el sambódromo. Me habían hablado demasiado bien del momento en el que la escuela aquella pasa por la parte central del desfile. “Olvídate; es una fiesta total”, me dijeron alguna vez.

Con los ánimos en alto, crucé la panza de orilla a orilla e hice arreglos para dormir en un hotel llamado Gloria. Lo demás fue poco importante hasta el momento en el que, desde una tribuna muy bien organizada, veía pasar a las distintas escuelas de Samba. El país entero estaba en carnavales, pero Río los vivía mejor que nadie.

De pronto llegó el anuncio; era el turno de la Emperatriz. La música con la que hizo su entrada, las coreografías en el inmenso carro alegórico, el entusiasmo de la gente, todo hacía parecer que, como me habían dicho alguna vez, se trataba de una fiesta total, y qué fiesta.

Después de todo, ellos querían la paz y ser feliz ese día, “sambando con la Emperatriz”.

1 comentario:

Anónimo dijo...

HEy!!!!!! a mi tb me encantan los carnavales de río!!!