domingo, 11 de noviembre de 2007

Suficientes Kilómetros por hora para llegar a tiempo

Hay un lugar en mi casa, un cuarto en particular que, a lo largo de mi vida en este lugar, ha tenido un gran número de funciones. Es un cuarto grande en la última planta, con una especie de terraza que posee una vista muy buena hacia un verde y primaveral parque.

Empezó siendo la morada del guardián cuando aún no terminaban los acabados, hace ya muchos años. Seguidamente se convirtió en un cuarto de huéspedes y cesó de serlo cuando una serie de injustos y tristes episodios obligaron a Coché a esconderse y vivir ahí durante un par de años. Eventualmente se volvió la sala de ensayos para mis días con "George Vanderghen", la primera banda de rock a la que pertenecí, y a sus días le siguieron los primeros ensayos de Sueñoz de Azotea.

Con el tiempo perdió concepto de función específica. En ese cuarto me escondí, me embriagué, jugé, besé, hice el amor, canté, reí, vandalicé las paredes con pintura y tecnopor, y hasta trabajé, porque los inicios de la agencia tuvieron lugar en un antiguo escritorio donde improvisé un par de equipos para los primeros trabajos que hice haciendo algo que me gusta hacer.

Hoy en día, ese cuarto conserva el viejo escritorio, un televisor antiguo, un cajón (¿un cajón? si pues, para tocar festejo) y un par de muebles desde donde sentado con mi pequeña centrino y, junto a mi cenicero en forma de cabeza de chanchio, termino de escribir esta entrada.

3 comentarios:

Unknown dijo...

usu, si llego a subir a ese cuarto, no me podré quitar la imagen de pappo haciendo el amor. jeje.

Kari Moscol dijo...

ahi tb jugaste a la escuelita??
Mu, creo que si no llegaste a ese cuarto fue porque no está hecho para mejores amigas, patas feminas, entre otros.

..."""silvanna"""... dijo...

Vaya cuartito...se parece mucho al mio...

:)