jueves, 14 de octubre de 2010

Hoy, como mañana y como siempre

Hace pocos días salí de la oficina unos minutos después de las cinco. Era hermoso ver el día luego de terminada mi jornada laboral ya que, en los últimos dos meses, no recuerdo haber vuelto a casa antes de las once de la noche. Con días en los que, incluso, dormíamos en los sillones de la agencia para continuar corriendo luego de la siesta, debo admitir que no me he visto tan ocupado desde que trabajé en mi proyecto llamado “salvar la tesis como sea porque quedan dos semanas para la sustentación”, allá por mis últimos días universitarios.

El punto es que todo este asunto me hizo acordar a los distintos como variados lugares que he pisado desde que empecé a trabajar, y es ameno darme cuenta que he hecho de todo (eso es mentira, no he hecho de todo, pero cómo nos gusta usar esa frase). He tenido puestos de trabajo que me han hecho ver panoramas y circunstancias desde muchas y muy distintas perspectivas. Así, he tratado de acordarme de casi todos los puestos en los que me he desempeñado a lo largo de mis primaveras, entre trabajos que duraron meses, años y también días, para hacer una breve y curiosa lista que escribo a continuación y que guardo acá para efectos de posteridad. He sido, entonces, en distintas etapas de mi vida:

Lavaplatos
Floor attendant (que para mí es lo mismo que ser mozo)
Mozo (había que ser explícitos)
Practicante de agencia
Practicante de productora
Asistente de producción
Housekeeper
Gerente PYME
Asistente de marketing
Diseñador
Director de producción
Productor Publicitario
Productor de eventos
Redactor para revista
Redactor creativo
Planner
Editor de video
Asistente de producción de audio
Locutor
Stage Manager
Chaperón
Mata-pollos (el más cruel de los trabajos por pura curiosidad de niño)
Supervisor de seguridad
Comerciante (la compra y venta de estupideces tiene lo suyo)
Músico (hice algunos soles tocando la batería en algún momento)
Publicista (por siempre corazón)
Profesor (pasión y vocación que sirvió para alegrar mis días durante tres años y que pienso retomar)
Profesor privado (esto no me gusta para nada)
Empresario (aunque prefiero el término “joven emprendedor”)

Pero todo eso me hace recordar, también, las distintas veces en las que fui llamado y prometido ser llamado de nuevo luego de la primera entrevista (cosa que nunca pasó); las veces en las que renuncié a los pocos días al trabajo porque me atrofié demasiado, o las que renuncié cuando no quería pero debía de un ameno trabajo. Recuerdo una entrevista en particular a la que fui con vaqueros y camisa “de diario” mientras todos los demás postulantes iban en terno. El entrevistador me preguntó algo como “¿Qué no te han dicho que hay que ir a una entrevista de trabajo en terno?”, a lo que yo le respondí algo como “¿Qué no le han dicho que los publicistas somos informales?”. Por supuesto, me corrió cortésmente y por seguro me pusieron en su lista negra.

¿Que el trabajo dignifica al hombre? ¿Que el trabajo te hace más maduro? ¿Que nada como trabajar para darte cuenta del valor del dinero? Esas son patrañas. El trabajo es una obligación que todo vago como yo necesita ejercer para subsistir o hacer subsistir a los suyos. Por supuesto, por flojo, haragán, dormilón y vago, en todos mis trabajos, siempre he dado lo mejor de mí y me he entregado por completo (suerte que no fui, nunca, gigoló). Admito, eso sí, que como mencioné alguna vez por acá, terminé estudiando lo que quise estudiar y trabajando en lo que estudié. Y eso hace que el trabajo llegue a ser, incluso, divertido. Lara Mercy.



2 comentarios:

Unknown dijo...

yo tb estudié lo que quise y ESPERO (joder, espero) trabajar en lo que quiero.

Cherry dijo...

Hey y como es posible que te olvidaras de tu GRAN trabajo de operador de lift????? Como??