Lima, 13 de Marzo de 2005
Edson:
¿Qué ha sido de tu vida, hermano? Supongo que estás por acabar la carrera y por fin podré hablarte, literalmente, de publicista a publicista. Cuidado con la flojera que, aunque poco, te conozco casi bien.
En efecto, estoy en Lima de nuevo y dudo si es por algo mejor, pero sufro estando lejos de “la ciudad que me vio crecer” (¿te las das de poeta o qué?). Más bien, dime tú ¿Qué haces o hacías por Miami? ¿no te cansas de ir para allá?
Oye, compadre, lamento mucho enterarme sobre Coché. Yo solo lo ví dos veces, pero recuerdo que la primera de ellas, que fue en un almuerzo en la casa de tu abuela, me lo presentaste y hablamos de corrido por un par de horas gracias al tema de Lunahuaná. Tu abuelo era muy cague de risa y su criollismo era contagioso. En tu carta dices que me habías contado sobre su enfermedad, pero te equivocas.
Yo tampoco creo en las supersticiones, pero historias como la tuya me dan qué pensar. Personalmente no he tenido una experiencia similar aunque quiero permitirme, con algo de frescura, el decirte que interpretes tu sueño de esa manera. Después de todo, podrás tomarlo como una despedida real en tu corazón.
En fin, no es cobarde que nos escribamos de este modo. No estoy (más) molesto contigo ni con tu ingratitud. En realidad tu desaparición me pareció estúpida en un principio; finalmente yo te había dicho que todo quedaba entre patas, pero alejarte fue decisión tuya.
Me gustaría que nos volvamos a ver, hay mucho que hablar y créeme que me siento halagado –siempre lo hice- de que me cuentes esas cosas tan personales, tan tuyas. Probablemente no sea como antes pero nosotros tuvimos muy buena química desde que, por casualidades de la vida, nos conocimos, y te extraño mucho (me siento un rosquete total, alucina).
Espero que la cosa no quede acá, que me escribas para acordar un cevichito y una tarde junto a los problemáticos. No es tarde para fugarnos un día a Pulpos pero sin nuestra filosofía (estoy full sano); todavía hace calorcito y mi casa para vacía, así que responde pronto.
Chau gordo, y ojalá sea un “chau” pasajero y en pocos días te vea la cara de nuevo.
Ricardo
Edson:
¿Qué ha sido de tu vida, hermano? Supongo que estás por acabar la carrera y por fin podré hablarte, literalmente, de publicista a publicista. Cuidado con la flojera que, aunque poco, te conozco casi bien.
En efecto, estoy en Lima de nuevo y dudo si es por algo mejor, pero sufro estando lejos de “la ciudad que me vio crecer” (¿te las das de poeta o qué?). Más bien, dime tú ¿Qué haces o hacías por Miami? ¿no te cansas de ir para allá?
Oye, compadre, lamento mucho enterarme sobre Coché. Yo solo lo ví dos veces, pero recuerdo que la primera de ellas, que fue en un almuerzo en la casa de tu abuela, me lo presentaste y hablamos de corrido por un par de horas gracias al tema de Lunahuaná. Tu abuelo era muy cague de risa y su criollismo era contagioso. En tu carta dices que me habías contado sobre su enfermedad, pero te equivocas.
Yo tampoco creo en las supersticiones, pero historias como la tuya me dan qué pensar. Personalmente no he tenido una experiencia similar aunque quiero permitirme, con algo de frescura, el decirte que interpretes tu sueño de esa manera. Después de todo, podrás tomarlo como una despedida real en tu corazón.
En fin, no es cobarde que nos escribamos de este modo. No estoy (más) molesto contigo ni con tu ingratitud. En realidad tu desaparición me pareció estúpida en un principio; finalmente yo te había dicho que todo quedaba entre patas, pero alejarte fue decisión tuya.
Me gustaría que nos volvamos a ver, hay mucho que hablar y créeme que me siento halagado –siempre lo hice- de que me cuentes esas cosas tan personales, tan tuyas. Probablemente no sea como antes pero nosotros tuvimos muy buena química desde que, por casualidades de la vida, nos conocimos, y te extraño mucho (me siento un rosquete total, alucina).
Espero que la cosa no quede acá, que me escribas para acordar un cevichito y una tarde junto a los problemáticos. No es tarde para fugarnos un día a Pulpos pero sin nuestra filosofía (estoy full sano); todavía hace calorcito y mi casa para vacía, así que responde pronto.
Chau gordo, y ojalá sea un “chau” pasajero y en pocos días te vea la cara de nuevo.
Ricardo
1 comentario:
y eso porque lo posteas?
Y porque dice spanglish de mu? yo no hablo spanglish, ok?
(je)
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