Comer es un tema muy delicado e importante en mi vida diaria. Para mí, no es concebible la idea de comer lo que sea en donde sea, por lo que muchas veces (muchísimas) pienso por horas sobre qué comer y en dónde. De hecho, ha habido oportunidades en las que la indecisión y el dilema para elegir el almuerzo o la cena, me ha consumido tanto tiempo que termino encontrándome con menos opciones culinarias por temas de horario.
Alguien podría sugerir que vaya a algún sitio que venda de todo y, de esa manera, no tener problemas para elegir la tan necesaria merienda diaria. Pero debatir esa idea es el punto que trato de explicar al principio, ya que tengo muy interiorizado el concepto que donde venden de todo, nada sale rico.
De cualquier modo, he descubierto, también y con el tiempo, que todo depende del plato que tenga en mente. Es decir, existen muchos restaurantes del tipo specialty, como los chifas, las trattorías, las pollerías, los de comida criolla, los fast food, etc. Pero no porque un restaurante sea una pescadería todos sus platos resultan buenos.
Por ejemplo, gozo y adoro las pastas. Pero las pastas tienen ene variedades. Por ende, si quiero un plato de espaguetis al pesto, me iré por la opción del Monelo donde, a mi parecer, su espagueti al pesto siciliano es el mejor plato de espagueti al pesto que puedo encontrar en Lima. Por el contrario, si quiero pizza, seguramente acudiré al Antica, ya que en el Monelo la pizza es buena, pero no tan buena como en Antica. En líneas generales, es muy simple: probablemente no pueda ir al mismo restaurante criollo si lo que quiero es degustar un arroz con pato y un ají de gallina.
Así, sin discriminar ningún tipo de restaurante (porque si quiero una suprema con papas y arroz me iré al Buen Sabor/Caldo de Gallina/24 horas más cerano), la elección se vuelve muy difícil ya que el antojo no es por Chifa, sino por Chi Jau Kai, o Arroz Chaufa de Langostinos, o pato pekinés. O tal vez no sea antojo por ceviche (¿cuántas personas a las que se les ocurre ir a comer un “cebichito” terminan, efectivamente, pidiendo un ceviche al llegar a la pescadería?), sino de tiradito, o de pescado a la menier, o de causa con pulpa de cangrejo. Super redundante, super importante. Por cierto, el tallarín saltado con chicharrón de calamar de Nikko’s es espectacular.
Señores del blog de Cucharas Bravas, tengo un vasto conocimiento de platos y restaurantes de toda la capital, contrátenme porque como sibarita wannabe, puedo contribuir con sus casi acertadas opiniones sobre el rico, el riquísimo y, por poco insuperable, mundo de la cocina peruana.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario