Mientras pasaba una a una las fotos que encontré en una caja con su nombre, en la radio empezó a sonar una canción cursi de Juan Esteban. Por la letra asumí que se llamaba Volverte a ver. Aunque me jactaba de ser un macho alfa en cuestiones sentimentales, empecé a prestar atención a la letra mientras miraba y segmentaba, esta vez con nostalgia, todas aquellas fotos en las que salíamos abrazados.
Llegué a una foto en la que mostrábamos nerviosas y fingidas sonrisas al encontrarnos a punto de saltar de ese puente en Action Valley, y me di cuenta que la canción anterior había terminado y empezaba una aún más romántica. Presté especial atención a esa nueva canción unos segundos antes de reconocerla; coño, era la misma que ella me había enseñado a tocar en la guitarra, esa cuyo título era algo como Para tu amor. Mis ojos se llenaron de brillo y parecían temblar como en los dibujos Anime ¿Qué diablos? ¿Acaso era el especial de Juanes lo que me estaba poniendo muy sencible? ¿realmente había caído en un estado emocional intenso por hecharla de menos? Qué te pasa huevón, tu no lloras por mujeres, pretendí mentirme mientras me limpiaba los ojos y guardaba todas las demás fotografías de vuelta en su caja.
Al día siguiente, en un contenedor, puse esa caja junto a otras muchas sobrevivientes de mis años en la antigua casa. Fotografías, tarjetas, cartas y otros recuerdos tangibles sin categoría yacían amontonados en un barril al que, luego de rociar con un poco de gasolina, le prendí fuego. El pasado, en forma de cenizas, se estaba quedando, justamente, ahí, y empezaba una nueva etapa de mi vida, o al menos eso creí.
Hoy, palpando el bolsillo de un pantalón abandonado entre mis mudas antiguas, sentí lo que podría ser un pedazo de cartulina. Al extraer mi hallazgo, creo que me llené de emoción, de ansias, de felicidad, o de algo que en realidad no entendí. La foto que había separado aquella tarde, con grandes signos de deterioro, estaba de vuelta en mis manos y, como si el pasado me hubiera estado siguiendo y quisiera hacer notoria su llegada, en mi portatil empezó a sonar una canción que tenía "algo" de especial.
Llegué a una foto en la que mostrábamos nerviosas y fingidas sonrisas al encontrarnos a punto de saltar de ese puente en Action Valley, y me di cuenta que la canción anterior había terminado y empezaba una aún más romántica. Presté especial atención a esa nueva canción unos segundos antes de reconocerla; coño, era la misma que ella me había enseñado a tocar en la guitarra, esa cuyo título era algo como Para tu amor. Mis ojos se llenaron de brillo y parecían temblar como en los dibujos Anime ¿Qué diablos? ¿Acaso era el especial de Juanes lo que me estaba poniendo muy sencible? ¿realmente había caído en un estado emocional intenso por hecharla de menos? Qué te pasa huevón, tu no lloras por mujeres, pretendí mentirme mientras me limpiaba los ojos y guardaba todas las demás fotografías de vuelta en su caja.
Al día siguiente, en un contenedor, puse esa caja junto a otras muchas sobrevivientes de mis años en la antigua casa. Fotografías, tarjetas, cartas y otros recuerdos tangibles sin categoría yacían amontonados en un barril al que, luego de rociar con un poco de gasolina, le prendí fuego. El pasado, en forma de cenizas, se estaba quedando, justamente, ahí, y empezaba una nueva etapa de mi vida, o al menos eso creí.
Hoy, palpando el bolsillo de un pantalón abandonado entre mis mudas antiguas, sentí lo que podría ser un pedazo de cartulina. Al extraer mi hallazgo, creo que me llené de emoción, de ansias, de felicidad, o de algo que en realidad no entendí. La foto que había separado aquella tarde, con grandes signos de deterioro, estaba de vuelta en mis manos y, como si el pasado me hubiera estado siguiendo y quisiera hacer notoria su llegada, en mi portatil empezó a sonar una canción que tenía "algo" de especial.
Para Tu Amor - Juanes
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