lunes, 8 de diciembre de 2008

Trece y catorce

En un capítulo dentro de la mejor serie de televisión que alguna vez haya sido creada (o sea, Scrubs), Janitor construyó un inodoro en la azotea del hospital que, eventualmente, ayudó a muchos doctores al revelarles la idea solución que tanto buscaban cada vez que se sentaban en ese trono al aire libre. A veces me pregunto si puedo hacer uso de una herramienta similar para que me ayude a pensar mejor sobre ciertas cosas; algunas respuestas, una que otra solución, una buena decisión que tomar.

Muchas veces elijo mal y no tengo a nadie para que me aconseje. Porque a mi padre solo lo molesto por cosas que empiezo a considerar como serias, pero no puedo llamarlo a preguntarle si es que el Jet de Lúcuma será una mejor opción sobre el Mini Sánguche. O si en vez de tomar la ruta por la avenida de La Marina, debería ir por la vía de Evitamiento para llegar más rápido al aeropuerto un viernes por la noche.

Algunas cosas, aún pareciendo simples, son más complicadas al hacerlas que al pensar en ellas previamente. Carajo, que me gustaría tener respuestas y reacciones tan rápidas como las que tenía esa amiga en la universidad. Saber si lo mejor es comprar primero el queso o el pan, conseguir los neumáticos nuevos o la eslinga, leer el reader's digest de atrás hacia adelante o de adelante hacia atrás; porque esas y todas las opciones que tenemos en el día a día pueden resultar similares en resultado, pero lo cierto es que siempre hay un mejor camino, una mejor respuesta, aunque sea casi imperceptible.

De cualquier modo, no sé instalar nada relacionado a los baños y tendré que buscar otra alternativa. Algo que pueda representar mi propio baño en el techo. (Edson dice: Háblame sobre el esgrima). Puta madre, qué fantástica serie.

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