viernes, 29 de febrero de 2008

Los desairados contra los desalmados

Hay tres cosas que me curan el dolor de cabeza; el panadol, el sexo o una buena siesta. Pero creer que ese infortunio va a desaparecer como por arte de magia de un momento a otro es lo mismo que creer que uno se va a hacer rico con esos negocios por Internet y maricadas similares.

El dolor de cabeza tiene mente propia, tiene espíritu. Es el enemigo de cualquier persona que forma parte del grupo que Alejandra cita como PEA*. En otras palabras, es el enemigo del que hace algo productivo en la vida.

Y es el enemigo porque le encanta aguar planes de las personas; se aparece justo antes de alguna reunión, de alguna fiesta, un concierto o qué se yo, tratando de desanimarte y no sé si son celos porque uno no piensa llevarlo consigo a donde vaya.

También es enemigo porque aparece en medio del trabajo, obstruyendo tu desempeño para cualquier cosa. Te pone de mal humor y mandas al infierno a todo el que te moleste durante el día.

Supongo que es, así mismo y como si fuera poco, enemigo de los “maridos” que encuentran en sus “mujeres” la respuesta del dolor de cabeza cuando quieren juguetear un rato luego de un duro día de trabajo.

El dolor de cabeza es, en conclusión, una real basura. Te odio, dolor de cabeza de hace dos noches.

ps: Los chicos de mi último grupo de la mañana merecen una foto acá.

*Cfr. Rojas & Bandini: 2008

2 comentarios:

Ale dijo...

Esa cita a mi persona no tiene Cfr. podría ser sacada de contexto y usarse en mi contra. Demando una revisión o mis abogados se comunicarán con los tuyos.

Pappo Banton Texaco dijo...

Done.