jueves, 25 de agosto de 2011

Agua Mineral de manantial San Mateo

Como pocas veces al mes, yo almorzaba en casa de mis padres y, como pocas veces al año, papá había cocinado. A la mesa nos acompañaba Katy, que pronto daría a luz a su primer hijo y, por esos días, se quedaba a dormir durante los días de semana. Por supuesto, ese almuerzo marino y sabrosamente picante estaba exquisito. Qué excelente sudado de mero, qué rico tiradito al limón, qué potente concentrado de choros. La conversación fluía y mis padres y yo nos poníamos al día con nuestras conversaciones y algunas historias relacionadas a la cocina de mar. De pronto y, un poco salida de la línea de la charla, el recuerdo sobre el día en el que mi padre me encontró más ebrio que nunca en los alrededores de un evento llegó a la mesa. Diablos, aquí vamos de nuevo, le susurré a Katy, mientras ella, con una sonrisa por compromiso, no dejaba de prestar atención a la bochornosa historia que mi padre disfruta contar cada vez que se acuerda de ella.

Lo bueno, concluía una vez más mi padre luego de unos minutos, es que dentro de tu borrachera –me decía- y, con los ojos desorbitados, entendiste que lo mejor era que te lleve a dormir cuando te vi deambulando con esa gente. Las risas y los comentarios en relación a ese y algunos otros incidentes igual de embarazosos nos llevó, de a pocos, a definir a los distintos tipos de borrachos; algo tan cliché como la foto que se hacen los turistas simulando sostener la torre de Pisa (¿qué?).

Así, luego de un ameno y prolongado almuerzo, concluimos que los tipos de borrachos en el medio limeño son los siguientes:

El Belicoso

Aquel que cuando toma se le cruzan los circuitos. De pronto él le pega a todos, él es el más macho, el poderoso, el intocable. Le busca el pleito a quien sea, donde sea y por lo que sea (en casos extremos hasta a los propios amigos). Mete a los demás al problema y a la vergüenza ajena, y en ocasiones termina siendo el iniciador de una pelea descomunal que le arruina el santo, la salida, la fiesta, la boda y demás a quien sea.

El Sentimental

De los que se tornan tan sensibles con el alcohol que empiezan a llorar por todo; desde los recuerdos hasta estupideces sobre la pérdida del equipo de fútbol local. Nadie lo detiene y, cuando empieza, ya no te puedes mover de ahí porque te apena dejarlo solo, y terminas perdiéndote de lo mejor del momento social por escucharlo hasta que, en la mayoría de los casos, él mismo decide irse a dormir.

El amoroso

De pronto y el amoroso comparte ciertos aspectos con el sentimental. La diferencia es que este no llora, pero se le pega a algún incauto y no deja de abrazarlo y repetirle cuánto lo quiere (como mierda). Que son los mejores amigos de todo el mundo, como hermanos, compadres, y otra vez que lo quiere (como mierda). Vienen los abrazos y el diálogo se repite hasta que el incauto logra escapar, si tiene suerte.

El dragón

A este tipo de borracho lo detestan todos y nadie quiere salir a tomar con él. Si le contaste algo muy personal alguna vez, o si de casualidad se enteró de alguna historia que involucra a dos (o tres) del grupo, es por seguro que terminará “quemándolos” a todos. La lengua se le hace más larga y termina contando hasta sus propios secretos, luego de haber destruido la privacidad de los demás, claro está. Con él, ni más, dicen quienes lo conocen.

El pegajoso

No entiendo bien cuál es la necesidad de este tipo de borracho para acercarse a cinco o seis centímetros de tu cara (ni siquiera apunta al oído) y hablarte una y otra vez de lo mismo. Paralelamente te sujeta del hombro con el brazo derecho y con el izquierdo carga su trago, que repetidas veces está a punto de seguir tomando pero desiste, hace una pausa, y luego vuelve a hablar de lo mismo aunque trates de cambiarle de tema. Desafortunadamente, este tipo de borracho no es consciente que te está salpicando una cantidad acumulada de saliva y te rocía con el aliento de licor que resulta insoportable, aún cuando tú mismo estás borracho.

El deschavado (hmmfff)

Entre broma y broma, este tipo de borracho empieza a comportarse de una manera bastante rarita y de forma natural. La esencia de la homosexualidad total le nace por cada poro del cuerpo y pasa más tiempo “haciendo el papel” de gay que de straight. Cuidado con este tipo de borracho; si no hace esas bromas cuando está sobrio o, pero aún, si las rechaza en sus momentos de lucidez, es porque está reprimiendo algo muy profundo dentro de sí mismo.

El Conquistador

De día lo caracteriza su timidez. De noche, y con alcohol, resulta cargoso para muchas chicas. Se quita la armadura de bebé ruborizado ante cualquier acercamiento y se pone el manto de casanova. De repente no es el mismo; mira a las nenas a los ojos al hablarles, les suelta piropos –algunas veces- acertados, juega con el lenguaje corporal y transmite una imagen de seguridad y confianza en sí mismo que no lleva consigo cuando, durante el día, lo molestan con alguna compañera de trabajo. Puedes reconocerlo porque parece un perro de techo en verano, desesperado, angustiado por conquistar esa noche, ya que las hormonas lo hacen sentir como McGiver en ferretería. Y los hay muy necios.

El incansable

Siendo las siete de la mañana (del día siguiente, claro), el borracho incansable no quiere que nadie se vaya a dormir. Se molesta porque tú ya estás cansado y, si es avezado, hasta puede bloquear la puerta para que nadie abandone el lugar. Te busca el vaso con la botella en mano para llenártelo y, si logras escapar, previamente te pide (te exige, te reclama) que le prometas que vas a volver, y pide que repitas la promesa unas ocho o nueve veces antes de dejarte el paso libre (eso, claro, solo si se ha creído la historia de que vas por cigarrillos o a acompañar a alguien). Si no vuelves, te va a reventar el celular hasta que se dé por vencido luego unos treinta intentos.´

El dormilón

Indudablemente el más sereno, aburrido y menos pintoresco de todos los borrachos. Se toma algunas copas y cae dormido en el primer mueble que encuentre. Allí los caminos son dos: o aprovechar la situación y llenarlo de espuma, pintarlo con plumón, cortarle el pelo, raparle las cejas, ponerle al perro encima, etc, etc y muchos, muchísimos más etcéteras; o dejarlo dormir y llegar a hacerlo imperceptible ante los ojos de los demás, como si fuera un adorno más del lugar.

El generoso

Estos son los borrachos con los que todos quieren salir a tomar. Con los efectos del licor le vale madre reventar sus tarjetas de crédito para, como dicen algunos, pararle la juerga al grupo. A diferencia del borracho dragón, es él quien luego le dice a los demás “ni más con ustedes”.

El narrador de cuentos

Qué magnificas que resultan las historias que el borracho narrador de cuentos relata de forma tan elocuente que, quienes menos lo conocen, las absorben y creen completamente al grado de compartirlas en otras reuniones. El borracho narrador de cuentos nunca hizo, dijo, pensó, logró o conoció nada de lo que dice haber hecho, dicho, pensado, logrado o conocido en todas sus historias. Incluso, algunas son tan repetidas –aunque con algún detalle nuevo y fantástico- que llegan a aburrir a quienes lo miran sin asombro porque ya saben cómo es cuando toma. Cuidado con el narrador de cuentos, pues si no lo conoces muy bien, lo más probable es que termines contándoles a tus amigos que “el otro día” estuviste tomando con un antiguo trabajador de la CIA que sale a divertirse con jugadores de fútbol del Barcelona y tiene un pent house en Mar de Plata. Si eres lo suficientemente astuto, te darás cuenta que es más falso que el “asistiré” del Facebook cuando te pida prestado para su taxi.

El internacional

Por alguna razón, el borracho internacional saca a relucir sus mejores dotes de articulación cuando empieza a hablar en otro idioma. Rescata lo más puro de sus clases de francés, inglés, italiano o portugués hasta que, eventualmente, se le acaba el idioma y el alcohol golpea fuerte en su cerebro. Es ameno conversar con el internacional si estás estudiando alguna de esas lenguas y quieres practicar.

El Pappo

Joder, ¿cómo se te ocurre que voy a ser tan estúpido de hablar de mi mismo en una lista de borrachos?

Fin



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