jueves, 22 de febrero de 2007

A escondidas. Con amor a Cora

Hace unos días me enteré que los molinos de viento siempre giran al contrario de las manecillas del reloj, excepto en Irlanda. ¿Alguien tiene idea por qué?, esos datos curiosos que uno encuentra en internet siempre resultan atractivos, sobre todo para los primos pequeños (puesto a prueba); pero son justamente los menores los que tienen la curiosidad de saber el por qué de todo.
Tengo en mi cuarto, en uno de esos rincones que siempre encontramos para guardar cachibaches, una especie de "neceser" (¿así se escribe, chicas?) repleto de por lo menos cien llaves de distintos tamaños y colores; y para ser honesto, no tengo la más remota idea de para qué son, (obvio que para abrir puertas, pero.. ¿qué puertas?).
No obstante, lo que resulta aún más perturbador que escuchar a tu primo menor preguntar ¿por qué? durante cinco minutos hasta llegar a un sin-respuesta, es que te esté diciendo por mas de una hora: "hay que jugar scrabble", cuando lo que quieres es estar tranquilo disfrutando de un buen atardecer frente a la playa con una cerveza en una mano y un cigarrillo en la otra (Marlboro, no montana, por favor).
En fin, supongo que algún día de hueveo tendré que matar al gato y empezar a probar todas y cada una de esas llaves. ¿quién sabe? tal vez encuentre una puerta secreta que me lleve a un refugio anti tornados debajo de mi casa, aunque lo más probable es que me desepcione en pocos segundos al notar que ese refugio jamás servirá en una ciudad donde nunca ha habido un tornado.
De cualquier modo, un primo menor siempre "ataca" al mayor tanto en terminos literales, metafóricos y marketeros. Un primo menor te imita, quiere hacer lo que tu quieres, compra lo que compras, quiere jugar "mechitas" contigo sin tomar en cuenta que de una buena patada lo puedes lanzar varios metros y probablemente matarlo, y así. Obvio que un hermano menor podría ser peor, pero como no tengo uno no puedo opinar. Así que sólo me queda resistir la infancia de mis primos menores hasta que sean suficientemente adultos como para tomar con ellos y hablar cosas de hombrecitos.
De hecho, en este preciso momento estoy hueveando (o webeando), porque depués de todo, "bloggear" es webear, o algo así decía Mu. Torturemos un poco al gatito, por lo menos hasta que me aburra.

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